La Universidad en medio de la crisis sigue siendo el principal motor del pensamiento reflexivo que vence al nefasto conformismo y a las falsas verdades absolutas.
Por: Luisa Herrera
Departamento de Propiedad Intelectual
Miembro de la Lista 1 #AdelanteFacultad
El trabajo a realizarse en las Universidades debe orientarse a reivindicar la importancia del ser humano y a que el concepto de “crisis” deje de normalizarse. En esa medida, son los miembros de la comunidad universitaria quienes deben ser el centro y la prioridad en cualquier decisión.
Todas las reflexiones y programas estructurados para la mejora de la Facultad de Derecho deben orientarse también a volver a la idea de que es el conocimiento generado por el ser humano el que prevalece, y a que es precisamente el pensamiento reflexivo el que permite la construcción social, que se opone al nefasto conformismo.
La lucha contra el origen de las crisis de las humanidades y de las universidades que radica entre otras causas, en la desmaterialización de las relaciones, en la falsa creencia de que la técnica reemplaza al ser humano y al conocimiento, y en olvidarse de que lo esencial es la motivación de cada uno de los miembros de una comunidad universitaria de construir hacia una idea común de universidad.
Pero ¿Cómo motivar en medio de una crisis generalizada? La visión del derecho como herramienta fundamental en la solución de los problemas siembra la motivación y el propósito necesario para seguir creyendo en la Facultad y para que en el diseño dialogado y constructivo se superen aquellas afirmaciones acerca de la supuesta “desuetud” del Derecho e incluso de la “uberización de los abogados” que desde ya debe desvirtuarse en su totalidad.
Pienso que la formación que ha suministrado y seguirá suministrando nuestra Casa de Estudios es irremplazable por la técnica pues precisamente es la identidad del externadista quien es capaz de surgir en medio de patrones repetibles y automatizados frente a las necesidades de una desigual, inequitativa y desatendida sociedad en la que la pérdida de la confianza en el ser humano y en las instituciones es lo que ha generado el falso paradigma de creer que es la revolución del blockhain lo que garantizará mayor justicia.
Que nuestra Facultad de Derecho sea el nido en donde surgen aquellos abogados que, apoyados y conocedores de las tecnologías emergentes, suministren al mundo ese grano de arena que necesitamos todos para volver a confiar. Somos una universidad que contribuye con la formación de abogados que en términos de Martha Nussbaum citando a Wootten “live largely in the law”.
Sobre esto último, John O. McGinnis menciona la automatización de la decisiones y análisis que con anterioridad correspondían únicamente a los abogados. Si bien, esta puede ser una visión del determinismo marcado en la vida de los que hemos decidido dedicarnos a este arte en palabras de Celso, lo cierto es que es ahí donde reside precisamente la labor que debemos emprender, esto es, que cada decisión en la facultad de Derecho esté orientada a los siguientes ejes:
1. A la implementación coordinada y dialogada de un programa de derecho en el que se privilegie la autonomía e independencia de la Universidad en suministrar a los estudiantes una formación única que les permitirá a ellos sentirse con la confianza requerida para resolver problemas y para que con ello contribuyan con la mejora continua de nuestra sociedad;
2. A la gestión consciente, organizada y deliberada de documentos guía hacia la gestión del conocimiento y a su protección pues es precisamente este la semilla de la creación, la innovación y el desarrollo continuo de la facultad;
3. A la estructuración de puentes institucionales de investigación y docencia entre las diferentes partes del todo, esto es, entre los Departamentos para que en el marco del trabajo colaborativo se logren objetivos en materia de calificación rankings, excelencia, acreditación, entre otros elementos fundamentales para ser la mejor facultad de Derecho.
Las sociedades son el reflejo de las personas que las componen, y lo mismo sucede con las universidades, de ahí que partiendo de la confianza que tenemos en nuestras raíces de tolerancia y de espíritu externadista heredado de la ilustración, el valor de la educación y del libre pensamiento, continuaremos preservando la llama del conocimiento encendida para iluminar y para alejarnos de ideologías o de verdades absolutas como la dichosa “uberización”, o de la normalización de las crisis.
Somos una Universidad con el talante y la fuerza suficiente para la mejora y crecimientos continuos. No olvidar la confianza que nos unió hacia un objetivo común como individuos, como docentes, como investigadores y como profesionales.
Lista No 1 #AdelanteFacultad !

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